Les costaba ponerse de acuerdo. De hecho, rara vez estaban de acuerdo. Discutían todo el tiempo y se desafiaban todos los días. Pero a pesar de sus diferencias tenían algo importante en común: estaban locos el uno por el otro.
No quiero acostumbrarme a ti, ni a tus besos, ni a tu olor... porque algún día te cansaras, y te iras, y echare de menos esas cosas a las que un día me acostumbre...
"No pasa nada, seguro que mañana todo será mejor".