Un día te das cuenta, de que has cometido el error más grande de todos.
Abres los ojos, y te das cuenta de que por estúpida, has perdido a la única persona que en mucho tiempo te ha demostrado que de verdad te quería.
Entras en razón, y empiezas a recordar los momentos que pasaron juntos, las risas, los enfados, los silencios incomodos pero que a su vez disfrutaban tanto, las tardes de charlas interminables, los besos, las caricias... Las tonterías que tanto te hacían reir y esos momentos en los que con miradas os lo decíais todo.
Te entra la melancolía, y lloras. Lloras porque sabes que lo has echo mal, porque sabes que esa persona podía darte lo que estabas buscando, y lo único que hacías tú era buscarle defectos, excusas... Excusas sin sentido, que ni tú misma te creías
¿Y todo para qué? Para guardarle el luto a un tipo que ni si quiera se acuerda de ti. Para esperar a alguien que sabes de sobra que no va a llegar y que además sabes que no te quiere.
Es entonces cuando se te cae la venda, y reconoces tu error.
Es entonces, cuando te das cuenta al fin, de que la única persona que podía ayudarte a superarlo todo, ya se ha ido.
Es entonces, cuando te das cuenta de que lo has perdido. Y todo por tu culpa.
Abres los ojos, y te das cuenta de que por estúpida, has perdido a la única persona que en mucho tiempo te ha demostrado que de verdad te quería.
Entras en razón, y empiezas a recordar los momentos que pasaron juntos, las risas, los enfados, los silencios incomodos pero que a su vez disfrutaban tanto, las tardes de charlas interminables, los besos, las caricias... Las tonterías que tanto te hacían reir y esos momentos en los que con miradas os lo decíais todo.
Te entra la melancolía, y lloras. Lloras porque sabes que lo has echo mal, porque sabes que esa persona podía darte lo que estabas buscando, y lo único que hacías tú era buscarle defectos, excusas... Excusas sin sentido, que ni tú misma te creías
¿Y todo para qué? Para guardarle el luto a un tipo que ni si quiera se acuerda de ti. Para esperar a alguien que sabes de sobra que no va a llegar y que además sabes que no te quiere.
Es entonces cuando se te cae la venda, y reconoces tu error.
Es entonces, cuando te das cuenta al fin, de que la única persona que podía ayudarte a superarlo todo, ya se ha ido.
Es entonces, cuando te das cuenta de que lo has perdido. Y todo por tu culpa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario