Luego porque estoy mal de la
cabeza. Y ahora mismo estoy alzando una copa de whisky. Porque siempre fui la
que disfruta de cada una de las locuras que la vida tenía reservadas para mi.
Porque vivo entre botellas de vodka, licor 43, tacones altos y besos que no
siento. Y daría mil argumentos para morir ahora mismo pero, querido desconocido
que me besa sin sentido, aquí a tu lado, con este whisky barato y tu mano en mi
culo, tengo mil y un argumentos para seguir viviendo. Más que los que tengo
para dejar de hacerlo.

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